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Domingo, 09 de abril de 2006

¿Por qué no soy un friki (o como se llame)?

Revisando los artículos publicados y los que tengo previsto publicar, sonrío al comprobar que no hay ninguno que hable directamente de Informática. Sí, escribo mucho sobre las implicaciones de la tecnología en la sociedad, pero más como un filósofo, un sociólogo o un antropólogo. No tengo previsto hablar de las últimas versiones de los sistemas operativos de Microsoft, o de las mejoras que introduzcan Linus Torvalds y sus chicos en el próximo kernel de Linux, ni voy a realizar comparativas de los paquetes de ofimática y cosas así. Si lo hago será, una vez más, con una visión global, humana, o desde el punto de vista del usuario.

¿Por qué esta actitud? Por varios motivos. El primero es que si alguien quiere enterarse de esas cosas tiene centenares de páginas mucho más autorizadas que la mía para ello. El segundo es que, a pesar de ser informático y ganarme la vida con ello, no soy ningún friki, geek, nerd o como se les llame a los que están siempre a la última de las innovaciones tecnológicas. Y lo mismo me ocurre con las demás cosas: Me gusta la literatura, pero conozco unos cuantos escritores y punto, no soy ni pretendo ser ningún erudito. Me gusta la música, pero escucho los grupos que me gustan (que no son tantos) y poco a poco voy conociendo otros; no tengo estanterías enormes llenas de ediciones limitadas de discos ni me conozco a todos los miembros que han pasado por una banda que comenzó en los 70, ni todas las anécdotas raras de cierto mito musical. En todos los terrenos (música, literatura, filosofía, ciencia,...) intento quedarme justo en la frontera a partir de la cual sólo hay frikismo y detalles demasiado específicos, que me aportan poco o que pasarán de moda (¿a quién le sirve ahora mismo, por ejemplo, recordar de memoria el funcionamiento del Windows 3.11?).

Yo soy de los que piensan que los conocimientos aportan algo al ser humano en la medida en la que éste realmente se enriquece con ellos y los aprovecha para su vida. Fuera de ahí, nuestra preocupación por ellos debe limitarse al capricho momentáneo, pero no absorber una buena parte del escasísimo tiempo de que disponemos. Los frikis y los geeks me producen una sensación extraña, un cierto miedo incluso. Y no hablo sólo de los típicos estudiantes de ingeniería, enclenques y con gafas, aficionados a los videojuegos y al manga, que te abruman con sus conocimientos acerca de la ultimísima tecnología en móviles, consolas, PC's y software. Me refiero también a ciertas personas que parecen engullir los datos sobre un determinado tema, como aquellos antiguos eruditos que se sabían de memoria la Ilíada y la Odisea.

Lógicamente, eso no quiere decir que no esté bien que haya gente realmente especializada en algo, o que tengan tal afición a un tema que lo dominen hasta sus últimos detalles, pero hay un punto en que este dominio es tan abrumador que me produce la sensación de que ya no es la persona la que posee la afición, sino la afición la que posee la persona. Yo, personalmente, prefiero seguir más bien un camino generalista, y recoger un poco de cada ciencia y de cada arte. En unos profundizo más y en otros menos, pero rara vez intentaré ser el número uno en ninguno, porque eso me obligaría a quedarme demasiado atrás en los demás.

Aún así, gracias a todos los freaks por su dedicación. Si no, no sé cómo encontraría respuestas a dudas sobre cómo instalar Linux o cómo usar el CSS. Todo tiene su lugar en este mundo.

Por: Monsieur le six | Acerca de esta bitácora y su autor | Comentarios (0) | Referencias (0)

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