Viernes, 07 de abril de 2006
Hasta hace poco, no me interesaba mucho el mundillo de las bitácoras o "blogs", que es el nombre con que más se les conoce. La razón era que me parecía algo presuntuoso, casi indecente, por llamarlo de alguna manera, que alguien se dedicase a ir volcando sus ideas y anécdotas cotidianas, como en una especie de diario público. Sin embargo, después de contrastar las ventajas y desventajas de cada uno de los medios que nos ofrece la red para comunicarnos, me doy cuenta de que puede resultar muy útil, y vale la pena observar esas ventajas y desventajas, a fin de entender la utilidad de la red misma.
Cuando Internet comenzó a hacerse popular, auque fuese aún en un pequeño círculo de informáticos y universitarios que accedían desde su facultad a la red, los servicios se reducían, básicamente a tres: el correo, la web y la transferencia de ficheros. Había más, pero estos tres eran los que centraban la utilidad humana de la red (hacer un telnet o un ping, por ejemplo, no es algo especialmente útil para la mayoría). Todos ellos siguen vigentes hoy en día, si bien la transferencia de ficheros nunca ha sido vista por los usuarios como algo directo (pocos somos los que nos hemos peleado con los comandos del FTP), sino escondido tras programas visuales y, más recientemente, potenciado por visiones más complejas del intercambio, como son los sistemas P2P.
El correo electrónico, por su parte, siempre ha sido, y seguramente seguirá siendo, el servicio más utilizado, más popular y más evidentemente útil para la mayor parte de los usuarios. Es tan elemental, y se parece tanto a la clásica operación de escribir y enviar una carta por correo, que todos aprenden a usarlo en seguida con la mayor naturalidad. Hay quienes no tienen página web, blog o quienes no comparten ficheros, pero ¿quién no tiene al menos una cuenta de correo?
Una evolución del correo es el "chat", el cual a su vez, va progresando hacia niveles cada vez más audiovisuales, del mismo modo que en su momento el teléfono complementó al correo tradicional. Las personas pueden escribir directamente, sin esperar que su carta llegue al destinatario a través de un buzón, y eso hace que la comunicación sea más viva e intensa.
Otra sofisicación del correo son las listas de correo y los grupos de noticias, en los que la carta no llega a una sola persona, sino a varias, que forman una especie de foro por correo. Los grupos de noticias ("News") fueron relativamente populares al principio, pero el "spam" y el caos de muchos de ellos, unido a una cierta dificultad de uso, los ha dejado atrás frente a los foros, que presentan aproximadamente las mismas ventajas, pero a través de un interfaz mucho más claro y manejable. De hecho, la estructura centralizada de las "news", parecida a un DNS del cual deben hacerse réplicas entre servidores, etc., la hace extraña y poco flexible. Es mucho más práctico que cada cual cree su foro y listo. Los foros, sin embargo, han debido hacer frente a los mismos problemas:
- Comportamiento indebido: Llamémosle "spam", "trolls" o lo que sea. El caso es que en cuando se permite a los usuarios interactuar, aparecen irremediablemente elementos no deseados. Gente que sólo crea mal ambiente, o que escribe tonterías, o que inserta publicidad... Todo esto obliga a una moderación estricta, contra la que a menudo surgen críticas que la identifican con la censura, etc.
- Auge y caída de popularidad: Por lo que yo he podido ver (y recalco que es una impresión personal), los foros casi siempre acaban perdiendo energía. Los que no se hunden directamente por falta de interés, suelen tener un comportamiento característico, que consiste en una subida de popularidad exponencial seguida de una bajada logarítmica. En efecto, al principio unas pocas personas acceden al foro, y pueden pasar semanas e incluso meses hasta que éste pasa a ser algo más que una pequeña tertulia "familiar". Entonces, por alguna razón, el boca a boca dispara el crecimiento, y en seguida se sobrepasan los 100 o 200 usuarios. Este suele ser el momento más interesante del foro, cuando hay suficiente gente como para generar riqueza de ideas, pero aún no se ha descontrolado. Pero es también cuando acaban surgiendo los poblemas. En algún que otro hilo se produce irremediablemente alguna discusión. Los hilos se repiten una y otra vez sobre las mismas ideas, agotándolas y dejándolas sin interés. Algunos usuarios poco hábiles introducen ruido, creando hilos estúpidos o llenando los que son interesantes de comentarios que no aportan nada. Poco a poco, antiguos foreros se van dando de baja o sencillamente no se pasan más. Los moderadores y administradores se ven obligados a introducir reglas, expulsar gente, etc. El número de usuarios crece, pero el interés decrece. Esta bajada es casi imperceptible, y de hecho, el foro puede seguir funcionando años y creciendo sin problema; simplemente ocurre que la vitalidad y el interés incial, una vez perdidos, difícilmente se recuperan, y el caos acaba convirtiéndolo en un monstruo que no sirve para nada, hasta que un día el administrador mismo se cansa de la situación y lo cierra.
La web es la cara de Internet, hasta el punto de que cuando se habla de Internet, muchos lo asocian directamente con las páginas web, como si los otros servicios fuesen simplemente complementos. Al ser visual y no obligar al usuario a tener ningún conocimiento (excepto el de saber hacer "click" sobre los enlaces), la personas comprenden su utilidad en seguida y se familiarizan con el entorno sin dificultad. De hecho, la web se parece bastante a la televisión, pero a una televisión con millones de canales, donde tú vas haciendo "zapping" a base de seguir los enlaces. El inconveniente a nivel de comunicación, es que la web sólo funciona en un sentido: alguien publica, y los demás visitan. No es, por tanto, un medio de comunicación, sino de difusión de información. Evidentemente que a menudo se complementa a base de indicar el correo, por si alguien desea ponersse en contacto con el autor, o se le añade un foro, etc., pero son complementos. La web misma sigue siendo unidireccional.
Una sofisticación de la web es el "blog", una pequeña página personal, en la que típicamente sólo hay una larga lista de artículos relativamente cortos. El diseño es uniforme y el navegante siempre se mueve por la pagina principal, o como mucho por algún apartado secundario, que sigue el mismo formato. El objetivo suele ser menos ambicioso que en la web, y el visitante dispone de la posibilidad de dejar comentarios, como si de un pequeño foro se tratase.
Existe una última sofisticación, parecida al blog, que consiste en la red de contacto. Cada usuario tiene una pequeña página en la que se muestran unos cuantos textos e imágenes. Además, dispone de una lista de "amigos", que son usuarios de otras páginas de la misma red. Cada persona, a medida que adquiere amistades, va incrementando su entorno dentro del sistema, y en teoría estas personas contactan posteriormente por correo o por chat para profundizar en su relación.
Estos son los principales servicios. Cada cual tiene su utilidad. Para una empresa, lo más util es una web, que le permita hacer publicidad de sus servicios. Para una comunidad, lo más útil es un foro en donde compartir ideas. Para un usuario básico, sin demasiado interés en acumular información, el correo es lo más importante. Para quien busca "material" (es decir, información), destaca la compartición de ficheros. ¿Y qué más podemos estar buscando? Pues seguramente lo más importante que nos ofrece Internet: comunicación con el resto de la Humanidad. Sí, tan sencillo como eso. Poder comunicar nuestras ideas y recibir las de los demás; forjar, entre todos, una auténtica comunidad de seres humanos, más allá de las fronteras de los países y de las limitaciones físicas. Es aquí donde los blogs cumplen, probablemente, una de las funciones más importantes. En realidad, todos los servicios son fundamentales; Internet no puede basarse únicamente en uno o dos de ellos. Cada uno responde a una necesidad. Sin embargo, es el blog donde probablemente quede más patente la dimensión humana de la red, al tratarse de una página personal.
Desde el punto de vista de la difusión de las ideas, también resulta más cómodo que llevar a cabo otros proyectos más ambiciosos. Alguien podría preguntar: "Si tienes tantas ideas interesantes que exponer, ¿por qué no escribes un libro?" Uf, un libro... Bonita idea, pero problemática. Escribir un libro me resulta demasiado solemne. Si yo me dedico a recopilar artículos y los presento agrupados en un libro bajo uno de esos pomposos títulos filosóficos del estilo "Estudio sobre el conocimiento humano" o "Crítica de nuestro tiempo" y cosas así, me estoy metiendo en un compromiso. En caso de que alguien se tomase la molestia de leerlo (cosa no muy probable), seguramente miraría con lupa cada frase, y al más mínimo error ya descalificaría la obra entera. Es el problema de los sistemas filosóficos demasiado formales: a la que que falla una pieza, el edificio entero se viene abajo.
En un blog, todo es más natural, más humano. El autor va publicando pequeños artículos, con cierta periodicidad, y en ellos va volcando sus impresiones sobre diversos temas. Es posible que alguna vez intente defender ideas equivocadas, o que incluso él mismo vaya cambiando de opinion, pero no importa, o al menos no importa tanto como en un libro. El blog fluye, como fluye la vida misma, y las ideas se comunican como si estuviéramos hablando con nuestros amigos en el salón de casa, no como si nos encontrásemos ante un severo jurado que puede condenarnos a muerte al más mínimo error.
Ya comentaré en futuros artículos las implicaciones de este tipo de comunicación, frente a los medios tradicionales. De momento, me alegro de haber nacido en una época que, pese a sus defectos, tiene al menos ciertas ventajas para la colaboración de los seres humanos.
Por: Monsieur le six | Sociedad de la información | Comentarios (2) | Referencias (0)